Marisol Arias: “las manipuladoras de alimentos también educan a los niños”

En el Día Nacional de la Manipuladora de Alimentos, la supervisora a cargo del trabajo de más de 100 manipuladoras de alimentos en La Araucanía, cuenta cómo servir alimentos en establecimientos estudiantiles por 24 años, le permitieron hacer carrera.

Todos los días, Marisol Arias se levanta temprano. Toma su auto y se desplaza por los establecimientos educacionales en la comuna de Padre Las Casas.

Como supervisora de la empresa Merkén SPA, presente por ser licitadora de Junaeb para los jardines, escuelas y liceos públicos en La Araucanía, debe coordinar desde la entrega de los alimentos y la frescura de las frutas y verduras, hasta el trabajo en terreno que realizan las más de 100 manipuladoras de alimentos que hoy trabajan a su cargo.

Pero no siempre fue así. Durante 24 años, Marisol Arias fue también manipuladora para el Sistema de Alimentación Escolar y este 30 de octubre, en que se conmemora el Día Nacional de la Manipuladora de Alimentos, quiso contar su historia.

La tía confidente
Nacida en Carahue, comenzó trabajando en 1994 en Nueva Imperial por siete años. En ese entonces, como vivía en Padre Las Casas, todas las mañanas se iba al centro en micro, tomaba un bus hasta Temuco y de ahí por otros 45 minutos hasta Nueva Imperial.

“Comencé siendo manipuladora de alimentos porque tenía que trabajar. Así fue como llegué a un liceo, luego a un jardín y a una escuela. Pasé por todos tipo de establecimientos en 24 años”.

Como manipuladora de alimentos lo que más le gustaba era servir comida. “Lo mejor es ver a los niños, conversar con ellos y ser parte de su educación, porque las tías de la cocina también educamos cuando trabajamos. Un niño jamás va a olvidar si le serviste de mal modo”. Y no solo eso, cuenta que con los años se transformó en confidente de las estudiantes de educación media.

“Me he encontrado con muchas de las alumnas en la calle, casadas y con sus hijos y ha sido muy lindo, para ellas siempre eres la tía”. Con su experiencia de años como “líder positiva en la cocina” como ella señala, quiso ir más allá y con 49 años se matriculó en el Instituto Nacional La Araucana para estudiar Técnico en Alimentación y Nutrición por dos años y medio. Su objetivo era ser operadora, un apoyo técnico dentro del sistema de alimentación preescolar que tiene relación directa con los establecimientos educacionales de Junji e Integra, además de capacitar y corregir el trabajo en las manipuladoras de alimentos en la cocina.

Como una vuelta de mano, esta vez fueron sus hijos los que le compraron cuadernos y libros y la ayudaron a estudiar. Y dio resultado. Egresó con nota 7.0 en la tesis y con excelencia académica.

 

Superarse
“Me costó mucho estudiar. Me iba temprano a trabajar, volvía en la tarde a hacer aseo a la casa y después me iba al instituto. Me pasaba haciendo trabajos los fines de semana”. Durante los próximos dos años, trabajó en una de las empresas proveedora de Junaeb, pero cuando postuló a Merkén SPA a La Araucanía, por su experiencia le dieron un cargo superior, el de supervisora en Cunco, donde estuvo a cargo de 120 manipuladoras de alimentos que hasta hace poco eran sus colegas.

“Jamás imaginé que iba a llegar a un cargo tan alto. Pero para mí una manipuladora de alimentos siempre va a ser una compañera. Sé lo que hacen, nos conocemos. Aunque a muchas les complique que la que fue tu compañera ahora sea tu jefa, hay un respeto mutuo”.

Además, destaca que “ser manipuladora de alimentos es un trabajo muy importante, colaboras para educar a los niños. Con el tiempo se han ido consiguiendo mejores sueldos, bonos y reconocimientos como el Día de la Manipuladora”.

En este contexto, señala a sus compañeras que “quieran su trabajo y si quieren ir más allá, háganlo. Yo por lo menos tengo la confianza que si quieren estudiar, en empresas como ésta, van a recibir todo el apoyo para hacerlo. Porque superarse es hacer lo que uno siempre quiso”.

 

Fuente: ElPeriódico.cl